¿Alimentos frescos o embotados? 

Tal y como comentaba en el primer artículo de esta serie, el embotado casero puede ser una forma segura y económica de conservar alimentos de calidad en el hogar, siempre y cuando no tengamos en cuenta el valor de su trabajo.

Nosotros desde baserrisoft, siempre recomendamos comprar y consumir productos de temporada y as ser posible de productores locales. Lo bueno de consumir productos locales, es que normalmente de la huerta a la mesa solo pasan unas pocas horas.

Muchos vegetales, cuando se cosechan, empiezan a perder algunas de sus propiedades. En unos pocos días los vegetales pueden llegar a perder la mitad de las vitaminas a no ser que se enfríen y conserven en un logar adecuado. Aun estando refrigerados en una o dos semanas pueden perder la mitad de sus vitaminas o más. Durante el embotado, el proceso de calentamiento destruye entre un tercio y la mitad de las vitaminas A y C, además de la tiamina y riboflavina. 

Una vez hecha la conserva, las pérdidas de vitaminas de los productos embotados, son muy pequeñas, entre un 5 y 20 % cada año. Sin embargo, la cantidad de algunos tipos de vitaminas apenas varía, si comparamos el contenido de ellas de un producto fresco y las de un producto embotado, las vitaminas de este últimos son solo ligeramente inferiores. Si los vegetales se manipulan adecuadamente y se embotan inmediatamente después de su cosecha, las conservas pueden ser más nutritivas que los productos frescos que se venden en las tiendas locales, ya que muchos vegetales vienen en cámaras desde el extranjero. 

Las ventajas del embotado casero se pierden cuando se elabora con alimentos frescos de mala calidad; cuando los frascos no se sellan correctamente; cuando la comida se estropea; y cuando los sabores, la textura, el color y los nutrientes se deterioran durante un almacenamiento prolongado…

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